15 oct. 2012

En el blanco (Reseña)


Autor:      Ken Follet
Editorial: Grijalbo
Año:        2004
Género:   Thriller
Páginas:   478




Antes de enfrentarme al segundo vólumen de su nueva trilogía, me he decidido por este thriller, en un intento por leer algo diferente. Y lo cierto es que el Follet que escribe thriller me ha dejado con el mismo buen sabor de boca que el Follet histórico. Un libro recomendable. 

Dejando a un lado las creaciones históricas a las que últimamente nos tiene habituados de Ken Follet, nos sumergimos en este thriller, que tiene como protagonistas a los miembros de una acaudalada familia escocesa. El progenitor de la misma, Stanley Oxenford, es un prominente científico que ha levantado su imperio, Oxenford Medical, gracias a su labor investigadora. Esta se centra en el descubrimiento de fármacos que puedan contrarrestar el poder de diversos virus. En este caso el MADOBA –2, que según el propio Stanley puede acabar con miles de personas con tan sólo esparcirlo en el aire.
La trama de la novela se centra en torno a dicho virus y más en concreto al afán de un millonario londinense por hacerse con él. Pero no es esta la única perspectiva que nos ofrece En el blanco, sino que asistimos a las relaciones interpersonales entre los distintos miembros de la familia de Stanley. En un principio Follet nos presenta a Stanley como un hombre maduro, viudo, atraído por la subdirectora y jefa de seguridad Antonia Gallo (Tony). Dicha atracción es correspondida en un intento por parte Follet de añadir algo de ‘morbo’ a la novela. Dicho morbo se incrementa como es habitual y normal cuando Stanley invita a Tony a su casa para que conozca a su familia. La polémica está servida. No están dispuestos a que ocupe el lugar de su madre fallecida.
 
Stanley tiene dos hijas, Miranda y Olga; y un hijo, Kit. Las características de los tres nos hacen recordar el tópico tantas veces empleado en novelas cuyo principal protagonista era una familia. Miranda es directora de una agencia de colocación. Está separada de su primer marido, Jasper, con quien tuvo un hijo, Tom. Ahora se encuentra viviendo en pareja con Ned, quien por su parte tiene una hija, Sophie, de catorce años. Miranda piensa que su actual pareja es un endeble, y que no tiene valor para salir en defensa suya ante su ex mujer. Sin embargo, al final de la novela descubrirá que Ned puede llegar a ser el hombre más atrevido y valiente que pueda imaginar. Por otra parte tenemos a Olga, la segunda hija de Stanley, es abogada y vive con Hugo. Tienen dos hijos, Caroline y Craig. Y por último está Kit Stanley, jugador empedernido de ‘blackjack’, lo cual le conduce a deber cincuenta mil libras. Este aspecto lo llevará a enfrentarse a su propia familia.
 
Ken Follet enreda la historia aportando datos desconocidos no sólo para el lector, sino para algunos de los propios personajes. Como ejemplo que Hugo y Miranda tuvieron una aventura sin que sus respectivas parejas lo supieran. También asistimos al amor entre adolescentes como son Craig y Sophie quienes ven alterada su primera experiencia sexual cuando se desencadenan los acontecimientos primordiales.
 
Entre los temas que abarca la novela tal vez uno de los que más llamen la atención sea que el experimento llevado a cabo en Oxenford Medical esté financiado por los Estados Unidos. Primero porque se está desarrollando en Escocia, y si sale mal los causantes serán los bioquímicos escoceses; y segundo porque según Follet, si el gobierno americano deja de subvencionar el proyecto todos lo sentiríamos. Es extraño que Follet, siendo un escritor británico, y más en concreto de Cardiff (Gales), sienta esta inclinación hacia el poder que ejerce los EE.UU.
 
Por lo que respecta a la construcción de la novela Follet engaña al lector al presentar desde la primera página un caso de supuesto asesinato, para posteriormente irnos llevando por otro camino que acabará siendo el principal. Follet lanza una especie de señuelo al lector distrayéndolo del tema que realmente abordará en la novela. La muerte de Michael Ross y el papel destacado de Toni Gallo, ex miembro de la policía, en la investigación, nos hace presuponer que nos hallamos ante un "thriller policiaco". Y en relación con esta muerte encontramos el papel de la prensa británica o los "tabloids" representados en la figura de Carl Osborne. Su sentido del deber como periodista incansable detrás de la noticia nos recuerda a la clásica figura del periodista sensacionalista tan en boga en estos días. Su afán por saber qué está pasando hace que se pegue a los talones de Toni Gallo y junto a la madre de esta emprendan camino hacia la casa de los Oxenford.  Por otra parte, asistimos a las triquiñuelas del periodista cuando en medio de la crisis en Oxenford Medical se escabulle hacia su coche para poder transmitir desde el móvil. Es astuto, ladino, sagaz y hasta cierto punto engreído. Se siente atraído por Toni, y no duda en echarle en cara que se haya enamorado de Stanley Oxenford, por ser mayor que ella y rico. Pero como señalamos Follet desvía la atención, y nos adentra en las relaciones familiares de la familia Oxenford durante la Nochebuena y la Navidad. Podemos preguntarnos a qué viene que el escritor nos introduzca en su casa para que asistamos como mudos espectadores a los entresijos de una familia acomodada. El propósito es conocer a cada uno de los personajes que pueblan la novela, y que anteriormente hemos descrito. Como se puede observar por dicho análisis las vivencias y relaciones entre ellos son de lo más variopinto. Sin embargo, poco a poco vamos vislumbrando lo que va a ocurrir gracias al hijo de Stanley. Kit necesita pagar sus deudas de juego o acabará muerto; y para ello no dudará en asociarse con tres desconocidos para robar el virus MADOBA-2 del laboratorio de su padre. Los acontecimientos se desbordan, y lo que en principio parecía que iba a ser algo sencillo se complica.
 
Ken Follet emplaza a todos los personajes en medio de un temporal de nieve que azota a Escocia en donde las carreteras se encuentran en pésimas condiciones para la circulación de vehículos. Y esto afecta a Kit y sus acompañantes quienes acaban en casa de su padre. ¿Coincidencia? ¿Casualidad? Parece como si el destino quisiera enfrentar a padre e hijo una vez más, ya que ambos mantienen una relación bastante tirante por culpa de las deudas de Kit.  Como es lógico los acontecimientos se desencadenan, y lo que en principio parecían una tranquilas Navidades en casa de los Oxenford acaban convirtiéndose en un pequeño infierno. Y más si cabe cuando Stanley descubre la verdad sobre su hijo. En un principio vemos como el personaje de Kit se muestra indeciso a la hora de actuar. No quiere que descubran y parece tomar parte por su familia, pero sólo es un intento por hacerles creer que no tiene nada que ver con aquellos tres "personajes", Nigel, Elton y Daisy. De esta última llama la atención el contraste entre su aspecto y el significado de su nombre es castellano: “margarita”. Follet elige un nombre que nada tiene que ver con la descripción que hace de ella con piercings, el contorno de los ojos pintado de negro dándole una apariencia siniestra, o su vestimenta con botas de militar. Cabe resaltar también su extrema agresividad de la cual hace gala constantemente con toda clase de personas desde el viejo Stanley hasta los chicos Craig y Sophie. Es sin duda la psicópata de la novela.
 
Volviendo al personaje de Kit hay un momento crucial en la novela, y es cuando tanto el lector como la familia Oxenford piensan que se pondrá de  parte de su familia. La reacción de su padre y la de sus hermanas es la que todos podemos imaginar al ver su reacción. La rabia y la impotencia, así como la sorpresa y la incredulidad por lo que están viendo se entremezclan en el interior de estos. Y es esta reacción suya de enfrentarse a su propia familia la que nos hace considerarlo como un claro enemigo al que deseamos castigar. Nos encontramos ante una situación que no suponíamos, pero que nos va a hacer plantearnos considerar al personaje de Kit como alguien sin sentimientos y sin escrúpulos. Está resentido con su padre porque no lo ayudó a pagarle la deuda de juego, y se comporta de esta manera como venganza por ello. Llega incluso a acusarlo y a hacerle responsable de la situación por la que están atravesando. Pero antes de que se produzca esta escena de la pistola y de ver por quien toma partido Kit, Follet cambia de escenario en dos ocasiones para hacernos desear el desenlace. Este rasgo es característico del buen escritor de novelas. Edgar Morgan Forster, autor entre otras obras de Pasaje a la India, dice aproximadamente en su ensayo titulado Aspectos de una Novela, que el buen escritor es el que consigue enganchar al lector desde la primera página, y logra mantenerlo en suspense a lo largo de toda ella preguntándose qué pasara después. Esto mismo hace Follet. Nos detiene la narración en el punto más álgido de la misma obligándonos a leer dos capítulos más que no guardan relación con la escena de la cocina hasta plantearnos el desenlace de la misma. La resolución está clara. Pero hay dos aspectos que destacar en el desenlace de la misma.

Los principales protagonistas de llevarla a cabo son: por un lado Toni Gallo como era de suponer, y que sirve para que Olga y Miranda Oxenford la acepten en la familia como la mujer de su padre. La heroicidad de Tony queda demostrada enfrentándose a los tres hombres: Kit, Nigel y Elton a los cuales reduce. Y por otro lado no es menos importante la aventura que corren juntos Craig y Sophie al enfrentarse a la maníaca de Daisy. Destaca el heroísmo de Craig a ojos de Sophie que hace que se convierta en el caballero andante de Sophie, y le sirva apara afianzar su relación. Pero Ken Follet no se lo pone fácil a la familia Oxenford. Follet vuelve a levantar barreras ante ellos. Da la impresión como si Follet no quisiera permitir a la familia salir airosa de su secuestro.  

En resumen, En el blanco es un buen "thriller de suspense" y acción que nos recuerda a escritores como John Grisham, Steve Martini o a Patricia Cornwell. Sin duda es una novela que mantiene al lector en vilo hasta llegar a su desenlace, y que nos permite conocer su otro lado, el lado no histórico de sus últimas creaciones.

2 comentarios:

  1. Muy buena reseña, muy trabajada y muy completa.
    Para todos aquellos q conocemos la obra, pero no la hemos leído, queda perfectamente claro lo que nos podemos encontrar en sus p´´aginas.
    Imagino que Ken Follet nunca defrauda.
    Saludosss

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    1. Hola Marylin, gracias por tus palabras. La verdad es que como dices Ken Follet no defrauda.

      Ciao

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