16 may. 2018

Reseña: Flores de Invierno de Patricia A. MIller

Hoy os traigo la reseña de una escritora que se ha convertido en un clásico por aquí. Patricia A. Miller quien con cada historia nueva suya que leo, más me engancha a su prosa. Con Flores de Invierno no solo no ha conseguido mantenerme pegado al libro, sino que ha logrado emocionarme con algunos momentos. Es una historia preciosa, tierna y conmovedora.
 
Título: Flores de Invierno
Autora: Patricia A. Miller
Editorial: Versátil
Año: 2018
Páginas: 334
Género: Romántica actual
Sinopsis:
Katherina y Scott solo tienen en común una cosa: la reforma de los majestuosos jardines de Lambert Resort.
Ella es la gerente del hotel de lujo; él el paisajista contratado.
Ella es metódica y fría; él un seductor que siempre llega tarde.
Ella adora el orden y la limpieza; él… él no tiene orden ni en su vida. De la limpieza, mejor no hablamos.
La vida no se lo ha puesto fácil, no tienen fe en el amor, no buscan una relación, pero eso ya da igual. La reforma lo ha puesto todo patas arriba y el destino les va a dar una lección.
Porque el amor puede ser salvaje como la tormenta, efímero como un suspiro, frío como la nieve o tan bello como las flores de invierno.

Reseña:
 
Se dice que los polos opuestos se atraen. Que encuentran el equilibrio justo y necesario para entenderse. Pues bien, esta es una historia que trata de ello, entre otras muchas cosas. De la atracción que surge entre dos personas opuestas por naturaleza pero logran encontrar ese algo que lo une.
Ambos personajes, Scott Nolan y Katherina han de entenderse por el bien de ambos. Los dos se necesitan de una manera profesional, en un principio. Katherina está al cargo del proyecto de reforma de los jardines del resort del que es directora. Y Scott dirige una empresa de arreglos paisajistas: su objetivo es que los jardines de dicho resort luzcan como si los se trataran de los del palacio real.
 
Esta es la trama principal en torno a la que giran otras más que interesantes y que afectan tanto a los dos personajes principales como a los secundarios. El lector no puede dejar de preguntarse por dos cuestiones que surgen de entrada, ¿qué problemas tiene Scott Nolan con la justicia? ¿Por qué Katherina se muestra tan fría en ocasiones y en otras es más cálida? Pero al mismo tiempo hay algo que los une sin quererlo: ¿Qué hay en el pasado de ambos que los atormenta?
Las personalidades no puede ser más dispares: ella es una profesional de los pies a la cabeza; amante del orden, de la puntualidad, del buen hacer y la educación. Pero esto en ocasiones la lleva a tratar a sus empleados de una manera poco decorosa. En ocasiones es dura y algo déspota con ellos. El mismo que tiene con Scott. Pero en este caso, no podemos dejar de preguntarnos si en este caso su frialdad extrema se debe más bien a la calidez que le transmite Scott. ¿Lo rechaza por lo que le produce verlo, estar con él?
 
Entre idas y venidas por el jardín y su remodelación irá surgiendo la chispa de algo que ninguno parece reconocer. Es aquí cuando los personajes secundarios como Robbin, Lana o Adrik. Son estos los que comienzan a percibir lo que va a suceder entre Scott y Katherina. Y cuando todo estalla en cuando comienzan los problemas que obligan a que cada uno tome un camino.
 
La aparición en escena de Elizabeth Lambert, dueña del paquete mayoritario dela compañía a la que pertenece el resort, va a arrojar mucha luz sobre ciertos pasajes de la trama. La autora da un giro en dos direcciones que uno no espera, o al menos yo no me esperaba uno de estos (no voy a revelarlo, claro está) Este descubrimiento junto con el pasado de ambos nos lleva a ir uniendo las piezas que han ido quedando sueltas por el camino. 
 
Las dos tramas secundarias, estas son, el pasado de ambos protagonistas, se entremezclan con el personaje de Elizabeth Lambert de una manera inesperada. El pasado turbulento de Scott se convierte en un presente real y tangible de la noche a la mañana con la aparición de su hija Elanor y de lo que ha representado para él durante todo ese tiempo. Comienza aquí una especie de segunda parte en la que Scott trata por todos medios de llevarse bien con su hija y a la que pretende proteger por encima de todo. Asistimos a escenas llenas de cariño y ternura y de como poco a poco este se va instalando en Eleanor. Una chica de quince años se irá dando cuenta de la importancia que ha tenido y tiene para su padre. Hay momentos en los que descubrimos a un Scott rendido a su hija, a al que ha echado de menos durante años. Escenas conmovedoras y llenas de encanto.  
Eleanor será el vehículo para volver a unir a Katherina y Scott.
 
La trama me ha parecido muy entretenida, original, absorbente por momentos. Con dosis de intriga en torno al pasado de ambos personajes, pero sobre todo el de Scott. Tratando de averiguar qué le sucedió años atrás para que haya una orden de alejamiento con respecto a su ex mujer y su hija. He disfrutado con la ternura y la sensibilidad que la autora ha desplegado en algunos momentos. No solo cuando se refería a los sentimientos de los personajes, a sus emociones sino también a detalles en las descripciones de los jardines, del clima, la nieve... También me han encantado esos tiras y aflojas entre Scott y Katherina. Ese querer acercarse de Scott y el rechazo continuo de ella. Sus arranques de pasión que vienen a demostrar que ella no es tan fría como aparenta; que tan solo necesitaba encontrar a la persona indicada para dar calidez a su vida.
Dos personalidades diferentes. Dos mundos opuestos. Dos polos que se atraen pese a todo y encuentran la manera de que su historia funcione.

Por cierto, el título me llamó mucho la atención cuando se lanzó la novela, y luego al leerla he sabido el motivo. Sinceramente, genial.

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