24 sept. 2012

El pintor de batallas de Arturo Pérez-Reverte

Os dejo la reseña de una de las novelas de Arturo Pérez-Reverte.

Tras su experiencia con la novela histórica Cabo Trafalgar, Arturo Pérez-Reverte vuelve a confeccionar una historia de nuestros días con su nueva novela El pintor de batallas. Una novela en la que el personaje, Andrés Faulques, se encierra en una atalaya, que en otros tiempos fue refugio de piratas y corsarios berberiscos, para pintar un gran mural. Un mural en el que va a representar una batalla. Faulques es un ex-reportero fotográfico de guerra que ha decidido abandonarlo todo para entregarse de lleno a la pintura. Es un tipo solitario que a penas se relaciona con la gente del pueblo de Punta Umbría salvo para satisfacer sus necesidades más básicas, como son la alimentación y el suministro de material para continuar con su obra. Faulques ha vivido muchas guerras dada su profesión, la cual se asemeja bastante a la que durante años llevó el propio Arturo, esto es, corresponsal de guerra. Parece que su retiro en esa atalaya abandonada es una especie de huida de ese mundo cruel que representa la guerra. Un refugio en el que se siente seguro. Alejado del mundo que le rodea, y al cual piensa que no puede alcanzarle su pasado. Sin embargo, el destino le reserva una inoportuna sorpresa en la persona de Ivo Markovic. Un croata que ha sobrevivido a la guerra de los Balcanes y que ha decidido buscarlo debido a una fotografía que el propio Faulques le hizo hace años. Pero la sorpresa es mayúscula cuando el propio Ivo le comunica a Faulques que lo ha buscado para matarlo por aquella foto. Una fotografía que dio la vuelta al mundo, y permitió a Faulques recibir un premio. Y a Markovic una vida llena de penurias. El personaje del croata no es otra cosa que el propio pasado de Faulques que lo atormenta a la manera que los espíritus navideños de Dickens hacen con el señor Scrooge, y le recuerdan lo que ha hecho. No obstante, antes de matarlo, Ivo quiere conocer mejor a su víctima, y es por esto que se entable una relación amistosa entre ambos. Ivo abre viejas heridas ya cicatrizadas en la persona de Faulques. Le hace rememorar etapas de su vida pasada que el pintor de batallas había encerrado para siempre en su interior. En especial la relacionada con Olvido Ferrara, la fotógrafa de revistas de moda que un buen día lo dejó todo para marcharse con Faulques. El propio nombre de Olvido resulta una paradoja, ya que el pintor no ha podido olvidarla. Una mujer que hasta conocer al pintor había vivido en un mundo color de rosa ajena a la cruda realidad que se vislumbra a través de una cámara. Había sido educada en el glamour y en la opulencia de la clase alta. Tal vez por eso lo que más llama la atención a Olvido del pintor es que sólo se dedique a fotografiar gente que va a morir ajusticiada, o a aquellas personas que están siendo linchadas o torturadas. Lo llega a calificar como el cazador de cadáveres. No fotografía otra cosa. Es por ello que pinta batallas en el mural de la atalaya. Porque no conoce otro mundo. Otra historia que la de las guerras en los Balcanes, en Líbano, en Palestina, en África...

 

Pero al mismo tiempo que Ivo quiere conocer al pintor, él mismo le cuenta su propia historia. La guerra de los Balcanes vista desde el otro lado. Él como croata ha experimentado los horrores y atrocidades cometidas por los serbios, pero al mismo tiempo de sus compatriotas: violaciones, asesinatos, incendios. Le cuenta como perdió a su mujer y a su hijo; o como sobrevivió a un campo de prisioneros. En este sentido las descripciones que ofrece el personaje del croata son el fiel reflejo de las experiencias vividas por el propio escritor en su dilatada carrera de corresponsal de guerra. Aquí Arturo traslada su experiencia a la ficción. Pero poco hay de ficción en la novela pues ésta se nutre de elementos históricos reales vividos en primera persona o contados por terceras. Quien mejor que el propio escritor para relatar por boca de Ivo y del propio Faulques lo que fue la guerra de los Balcanes. Es por ello que aprecio ciertos rasgos de Arturo Pérez-Reverte en ambos personajes. Siempre se dice que un escritor por escribe sobre experiencias vividas. Y aquí tenemos un buen ejemplo. El trasfondo de la novela.

Faulques ha cambiado la cámara de fotos por la pintura aunque sigue representando lo mismo. Sigue viendo batallas. Así mismo ha cambiado la fotografía por la pintura. Un arte por otro. Dos maneras de ver la realidad y de retratarla. Y en medio de todo ello surge la figura de la guía turística Carmen Elsken. Un soplo de aire fresco en la vida de Faulques. Es el croata quien lo anima a conocerla, pues le queda poco tiempo de vida. Va a matarlo. Faulques la invita a contemplar su mural. Charla con ella. Siente ganas de bajarle los tirantes del vestido, y contemplarla desnuda. La desea. Ha pasado mucho tiempo desde lo de Olvido.

Por otra parte, el tema de Olvido es tabú para "El Pintor De Batallas". Sólo él conoce lo que ocurrió en aquella carretera de Borovo Naselje. Cuando le confiesa la verdad a Ivo éste se sorprende de que no intentara salvar la vida de la mujer. Y no solo eso, sino que se detuviera a hacerle una fotografía. Es entonces cuando el croata comprende que Faulques ya está muerto. Que ha venido a matar a un hombre muerto. Tal vez por ello reacciona como lo hace. Ha conocido al pintor de batallas; al fotógrafo, y tal vez se haya descubierto así mismo y que en realidad no odie tanto a Faulques. Los días que pasan juntos sirven para que ambos se confiesen y se conozcan el uno al otro, pero también así mismos. El final de la novela es una despedida. Una despedida sin palabras pues ya se han dicho todo anteriormente.

A titulo personal diré que me ha parecido entretenida, y con un cierto toque de intriga por saber qué ocurrirá al final. Se nota la experiencia propia de Reverte como corresponsal de guerra.

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